sábado, 20 de abril de 2013

La Cigarra y la hormiga, versión 2.0

Esta semana al salir de casa para ir a trabajar, me pasó que escuché cigarras cantando en stereo; y en el apuro o por estar todavía muy dormida porque las mañana nunca fueron lo mío; pensé: "Qué lindo es el verano...". El verano? En pleno Abril, Valeria? Estamos en otoño, entonces cómo puede ser que siga habiendo cigarras o chicharras; como les decimos en el campo; cantando a viva voz desde los árboles. ¿No se tendrían que haber puerto con el primer frío de la estación? O sea, llovió un montón y se inundó media provincia de Buenos Aires y Capital, pero estos bichos sobrevivieron. Y no estamos hablando de ratas o cucarachas, estamos hablando de cigarras. Cuando yo era chiquita, la cigarra vivía el verano descansando, tirada arriba de una hamaca paraguaya tocando un ukelele y se moría cuando empezaba a hacer frío, señores!! O al menos, así siempre me la imaginé cuando me contaban esa fábula de La Cigarra y la hormiga. Recapitulemos para aquellos que no la conocen. La hormiga, representaba al laburante, al que se rompe el lomo trabajando para que nunca falte comida en su hogar y como trabajaba y trabajaba sin cesar, cuando llegaba el invierno, siempre tenía alimento. Por otro lado, la cigarra era tremenda vagoneta y se la pasaba haciendo huevo todo el verano; y cuando llegaba el invierno, no tenía para comer y entonces moría de hambre y congelada por la nieve o la primer helada.

Como todo cambia con el tiempo y no me refiero solo al cambio del clima que permite que las cigarras sigan viviendo en otoño; habría que empezar a modificarle las fábulas a las siguientes generaciones. Para que no vivan con creencias atrasadas. Vamos... es mentira que el que labura y labura siempre tiene para vivir tranquilo. Al final, en la realidad, la cigarra la pasa bárbaro cobrando un plan trabajar que lo termina bancando la pobre hormiga. Habría que agregar algunos elementos y personajes nuevos a la historia. Porque en la realidad, existe el veneno para hormiga pero no el veneno para cigarra. Podríamos introducir algún elemento que haga más interesante el relato: que desmoralice a la hormiga, que le saque las ganas de trabajar, que la desmotive de modo que no vea un futuro, que ya no se sienta segura... Al reparto, yo agregaría alguna que otra langosta, que de vez en cuando arrase con lo que laburó la hormiga y se afane todo, volando lejos del país con valijas re pesadas, que se yo...

Y ya que estamos cambiando todo. Cambiemos también los juegos de los chicos. Porque en el jardín de infantes ya no da que te pongan el rincón de la mamá y te hagan jugar a ser ama de casa o el rincón de los bloques en el que jugabas a ser albañil. Yo estoy pensando que a mis hijos los voy a preparar bien para la vida. Nada de jugar a boludeces como hizo su mamá. Nada de crear naves espaciales con teclados y cpu viejos. Nada de armar arcos y flechas con cañas del fondo del patio de la abuela. Nada de andar haciéndose la secretaria atendiendo un teléfono y mandando faxes. "En esta casa se juega al sindicalista! A la abogada exitosa! Al contadorcito mediático! Boludeces, no!" Así, mis hijos van a estar listos para el mundo que los espera y van a ser exitosos. "Vos Josecito,  qué querés ser cuando seas grande?" "Empresario, mamá..." "Muy bien, hijo. Hoy te voy a enseñar algo que vas a hacer mucho en tu trabajo. Acompañame al lavadero...". De esta forma, también me estoy asegurando mi futuro; porque visto y considerando que yo voy a hacer una hormiga vieja; no me va a alcanzar con haber laburado todos los veranos de mi vida si al final, la cigarra se va a morfar mi jubilación.

No hay comentarios: